Monday, November 25, 2013

Localizaciones

Moby Dick

En estos días se está rodando en La Gomera una película dirigida por Ron Howard . La singularidad de la noticia es que se trata de la primera vez que una producción hollywoodiense se hace en la ínsula. Habían habido con anterioridad filmaciones puntuales por alguna localización concreta dentro de cine documental y etnográfico y una película producida por los hermanos Ríos; Guarapo. En su día la crítica la catalogaba como "producción con sabor insular".
Parece que fue ayer pero "Guarapo"(1989) fue filmada hace más de veinte años así que para las nuevas generaciones es comprensible que la parafernalia de un rodaje sea algo nuevo...lo que sí es ahora como entonces son la fascinación por los actores, el conocimiento parcial de la trama y su significado y la expectativa equivocada alrededor de lo que no deja de ser un trabajo, el rodaje, dentro del engranaje de una industria como lo es la cinematográfica. Sobre la fascinación por los actores, aquí entre nos lo que en su momento sorprendía era lo "bajito" que era el protagonista en la vida real pero lo alto que lo hacían en la pantalla, eso sí, sólo más bajo que el bien nutrido cacique.
Cartel de Guarapo

La película de Howard está basada en un doloroso episodio de la historia de la navegación estadounidense: El Essex ballenero hundido por un cachalote el 20 de noviembre de 1820 en el pacífico Sur.

Los 21 supervivientes se acomodaron en las tres lanchas balleneras pero las corrientes las separaron y sólo se supo el destino de una de ellas; llegaron a la isla Henderson al cabo de unas semanas de deriva donde se alimentaron de aves marinas hasta que las esquilmaron.  Para hacerse una idea es algo así como ir a parar a alguno de los islotes del archipiélago Chinijo o a las Islas Salvajes. En aquel momento se encontraban a más de tres mil kilómetros de cualquier tierra firme, casi lo más lejos que se puede estar de tierra cerca de uno de los "puntos Nemo" del mundo.

En la serie documental Pacífico Sur de la BBC (2009) narran en el capítulo 3, "Un océano infinito" ,cómo es de dura la superviviencia en  un espacio tan basto de agua como Europa pero tan estéril como el Sáhara aprovechando precisamente a narrar las vicisitudes de la tripulación del Essex. Son las aguas más claras del mundo pero lo son porque no hay plácton y por tanto peces. Aguas ideales como criaderos para los cachalotes y ballenas pero no para pescar. En aquel tiempo el aceite de ballena o el espermaceti de la cabeza del cachalote eran como hoy el petróleo; volver con un barco lleno de aceite era una fortuna asegurada para el armador ya que se usaba para la iluminación tanto en las casas como en las calles de las urbes de la época y por eso era rentable arriesgarse en aquellas remotas aguas
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 Todos los supervivientes, salvo tres, decidieron hacerse de nuevo a la mar para tratar de llegar a América del Sur. Poco tiempo después, los marineros supervivientes se vieron obligados a aplicar la Ley del mar en los botes y echar a suertes quienes serían ejecutados para servir de alimento a los demás... esto del azar es importante; si no se hace al azar tanto la elección de la víctima como del verdugo se considera asesinato. La suerte quiso que el sobrino del capitán fuera roído hasta los huesos por sus compañeros y se lo tuvo que decir así a su hermana quien no volvió a hablarle en la vida.

Ocho marineros fueron rescatados por dos barcos diferentes, cinco en el bote y los tres en la isla Henderson, unos 95 días después del naufragio.  Siete marinos habían sido ejecutados y devorados. La historia del Essex sirvió de inspiración a Herman Melville para la novela Moby Dick... por cierto, los cachalotes albinos existen en la realidad, como también la avaricia y la obsesión humanas que caracterizaban al personaje del capitán Akab.

Sin embargo Ron Howard, creo, no se basa en la perspectiva del capitán sino en la  del entonces grumete, Thomas Nickerson,  quien escribió otra narración que tituló "La pérdida del barco "Essex" hundido por una ballena y la trágica experiencia de la tripulación sobre botes balleneros" que no fue publicada hasta 1984 por la Asociación de Historia de Nantucket : Nickerson escribió esta narración en la vejez y estuvo perdida hasta 1960. Sólo en 1980 esta narración llegó a manos de Edouard Stackpole, experto en balleneros de Nantucket, quien se dio cuenta de su importancia.


Aunque pareciera una excepcionalidad el que se hayan escogido localizaciones canarias para filmar la película lo cierto es que Canarias tiene una larga historia como plató de rodaje: Lo realmente "nuevo" son dos cosas:
  •  La llegada de grandes producciones de Hollywood debido a las mejoras en logística y también a lo relativamente barato y asequible burocráticamente del destino (por ahora).
  • Que estas producciones se hayan hecho en las islas menores; antaño la mayoría de las producciones se filmaban en localizaciones de Tenerife o Gran Canaria; el paisaje lunar del Teide o las playas y dunas del sur de Gran Canaria atraían productoras inglesas o nacionales sobre todo si la temática de las películas eran del género fantástico. Por ejemplo y particularizando curiosamente  Moby Dick (1956), producción inglesa, se filmó en parte en Tenerife... 57 años después Howard hace otra versión pero esta vez en La Gomera pero hay muchos más ejemplos.
También podría parecer que el dinero sobra o que esta industria también adolece del despilfarro de alguna estrella de las películas mas no es así; las localizaciones cuestan dinero, tanto así que por ejemplo en EEUU muchas productoras ambientan sus películas o series en Nueva York o Washington DC pero en realidad las filman en ciudades más asequibles como Seatle o Vancouver. Tanto los permisos municipales como los impuestos han llegado a ser prohibitivos en algunas ciudades. En otras ocasiones inestabilidades políticas, conflictos armados o bien restricciones de acceso por razones ecológicas a determinados parajes hacen que los productores busquen sucedáneos. De todas formas también lo que más atrae a esta industria es la facilidad fiscal; muchas veces compensa filmar en el extranjero.

Pero ahí no acaban las plegarias de la Cofradía del Puño Cerrado pues también son la industria de la ilusión; no es que vendan humo, al contrario, venden un producto de entretenimiento real y no una promesa pero no le cuentan a quien les regalan el oído que el auténtico beneficio viene con la promoción de la localización y no de la película en sí... recordamos tal película pero muy pocas veces dónde se filmó. La promoción de la localización es un trabajo que deben hacer las instituciones del sitio pero a menudo sólo queda en una campaña de imagen que dura lo que el rodaje y tal vez el estreno. A veces quedan los decorados o sea fachadas sin casa, si acaso, porque también nos olvidamos que ya vienen con un presupuesto cerrado; se equivoca el que piense que se hará rico o estrella porque la película la estén haciendo cerca, como pasa con el dinero "el dinero va a dónde hay dinero pero el más se lleva al menos".

Mientras tanto queda la ilusión. De eso en la isla sí se sabe mucho, no en vano aquel viejo adagio gomero; "De ilusiones también se vive m´hijo"