Friday, May 20, 2016

Un nómada

"...cómo decía mi abuela: - Si quieres ser feliz, no analices."
"Todo lo que he hecho vive debajo de mi piel... para mí todo es presente."

(Miguel De la Quadra-Salcedo en una entrevista de Nicolás Fabelo)

Miguel De la Quadra-Salcedo. Foto: 20minutos

Dicen que despiertas a la adultez cuando los funerales empiezan a asomar en tu agenda, y viejo cuando la saturan. Hoy en la transición entre las dos etapas me toca despedir a un querido recuerdo de la infancia.

Yo lo conocí en 1996 cuando se organizó un acto de presentación del rally de aventura  Camel Trophy  en el Aula Magna del Aulario de Guajara, ULL, de aquella edición que iba a ser por tierras de Borneo. A la postre lo llamarían el "último Camel Trophy clásico". Recuerdo que muy tímidamente levanté la mano en el turno de preguntas y lo hice sobre cómo organizaban el tema de las vacunas.

Yo no lo conocí sin bigote, quiero decir que lógicamente no guardo recuerdos propios de su etapa de juventud, cuando fue atleta y ni tan siquiera de cuando era reportero. Aunque él mismo decía que nunca trabajó y su único lugar de trabajo fue TVE , lo cierto es que fue uno de los primeros en eso de "reinventarse profesionalmente". Nos hubiera ayudado mucho su ejemplo en estos pacatos tiempos; el "ser dueño de tus horas", hacer las cosas con pasión, no tener aprehensión a la aventura y a la incertidumbre, perseguir tu verdad y tus sueños, compartir tu pasión y tener cierta confianza en la bondad de la vida.

Aunque mis primeros recuerdos de él propios son de un programa de 1984 titulado "A la caza del tesoro", que era una suerte del búsqueda de un objeto con pistas que los concursantes tenían que proporcionarle desde el estudio de televisión, mi recuerdo más nítido es de su protagonismo y compromiso con el proyecto Ruta Quetzal . Envidiaba a aquellos participantes que iban a una aventura de conocimiento por un lado y por otro me hermanaba aún más con América al ver su profundo respeto y admiración por las culturas de aquellas tierras. Había quien lo llamaba "aventurero", para mí era un periodista.

Me gustó mucho su faceta humana en aquel acto de 1996. Nos habló de la incipiente rebeldía de sus propios hijos que por lo visto entonces según él eran algo perezosos o desmotivados... normal, eran los años de esa suerte de dolce vita española... para empatizar con nuestro propio recelo a supuestamente participar en la aventura de adentrarse en una selva al otro lado del mundo. Por supuesto que ya todo el pescado estaba vendido, el acto era ante todo promocional, pero hablaba de la selva como un reto personal de superación futura para quien quisiera explorarlo como él.

Lo conocí en la época que a él menos le gustaba de su propia carrera; idos los tiempos del reporterismo con película fotográfica y en ciernes la llegada de la digitalización y la globalización, en la transición entre los dos mundos. Tal vez allí lo que veía era cómo se asomaba a una nueva etapa vital, la vejez, y se aprestaba a dejarnos un legado. Como un nómada estaba recogiendo su mochila para un nuevo caminar.

Me dejó el amor por el buen periodismo, nos dejó la enseñanza de hacer las cosas con pasión. Hasta siempre.