Sunday, November 28, 2010

El estudio Whitehall

Whitehall, o la Ciudadela de Westminter es una amplia avenida en el centro londinense que empieza en el Parlamento. Es el núcleo administrativo del Estado británico ya que en esa avenida se concentran todas las dependencias funcionariales del mismo y el funcionariado a su vez se va distribuyendo en importancia de más cerca a más lejos del Parlamento y a su vez los edificios y el personal que trabaja ahí, todos funcionarios, en una estricta y precisa jerarquía de mando. Sir Michael Marmot inició un estudio muy famoso en ese emplazamiento demostrando que el riesgo de padecer una enfermedad cardíaca aumentaba según más bajo estuviera uno en la jerarquía de mando con lo que quedaba demostrado que el estrés y la posición social estaban 
íntimamente relacionados entre sí, es decir, si eres jefe sufres menos estrés que un subordinado tuyo ( el sentido común aquí nos engañó; el que ocupa el palo más alto del gallinero es no sólo el más grande sino además quien se caga en todas las que duermen debajo. Para nada es el sufrido jefe que carga con todo el peso del mundo sobre sus hombros, antes bien, se lo hace cargar al resto) . Este extremo también se vio ratificado en los estudios del neurobiólogo Robert Sapolsky sobre babuinos quien demostró mediante estudios de concentración en sangre de las hormonas responsables del estrés ( las mismas para hombres que para babuínos) no sólo que la concentración crónica de estas aumentaba según más bajo se estuviera en la posición social dentro de la manada, sino que además en aquellos individuos con mayor concentración presentaban también una peor salud que sus congéneres.
Además Sapolsky colaboró en otras investigaciones donde se encontró que el estrés también afectaba a la memoria... y a nuestra percepción del placer. Con el paso del tiempo hasta se descubrió que el estrés afectaba a la distribución de las grasas en el cuerpo y que éste a su vez estaba también condicionado por el lugar donde vivías; eres más saludable si vives en un buen barrio plácido que si vives en uno malo afectado de delincuencia donde tienes que estar continuamente en alerta.
Y ¿cómo afrontamos esto?. Quizás un estudio interesante al respecto sea el llevado a cabo por las doctoras Elissa Epel, psicóloga, y Elizabeth Blackburn, bióloga autoridad en el estudio de los telómeros. El estudio se centró sobre un grupo de mujeres madres de un hijo con discapacidad, un tipo de persona expuesta a un estrés crónico de larga duración. Se estima que cada año que se invierte en el cuidado de estos hijos la persona envejece seis ya que en el estudio se halló un deterioros significativo en los telómeros de estas mujeres. No son quejas sin fundamento; el estrés crónico provova un envejecimiento físico real.
Por suerte a lo largo del estudio se vio que las reuniones semanales que hacían estas madres para hablar de sus hijos, de ellas mismas, de sus preocupaciones, etc, estimulaba la acción de la telomerasa; una enzima que reparaba el daño en los telómeros. Además factores como el humor, estas madres hacían una especie de humor negro o bromas sobre sus hijos que sólo ellas comprendían, se ayudaban unas a otras con consejos basados en sus experiencias, y la compasión que mostraban por los sentimientos de sus compañeras de grupo, hacían que no sólo se sintieran mejor sino que además su salud mejorara.
Así que la clave es el control, sentir que se tiene control sobre tu vida, es la clave para tener una buena salud.
Indexo aquí una conferencia en México de Robert Sapolsky:
 

Sunday, November 14, 2010

Desconexión

A veces hace falta desconectar, no sólo de la forma habitual con ocio y esparcimiento varios sino de una forma más radical. En cierto sentido romper nuestro vínculo social y sensorial.
Lo social es más común y más fácil, simplemente uno se aleja de su entorno social, en los casos más extremos se convierte en un anacoreta aunque no necesariamente en el sentido místico del término sino como una ruptura total con una vida anterior y posterior desaparición: Existe incluso como categoría diagnóstica este tipo de fugas cuando son provocadas como respuesta a un intenso estrés emocional no siendo voluntarias. A veces estos pacientes llegan a tener una segunda vida en otra parte durante años.
Afortunadamente la mayor parte de las veces la clase de retiro que buscamos es menos radical pero sí tal vez tenga que ver más con la parte sensorial de nuestro vínculo con nuestro entorno; muchas veces los destinos vacacionales son más valorados no por su servicio e instalaciones sino por la posibilidad de disfrutar de estímulos diferentes o cuando menos, de menor intensidad; menos ruido, menos luces, menos cosas que ver y paisaje más uniforme...
En esta línea han surgido nuevos emplazamientos turísticos antes bastante inusuales como retiros a monasterios o pueblos abandonados, senderismo por latitudes desoladas, estancias en velero simplemente al pairo en alta mar u otras alternativas empero poco usuales. Pero tal vez uno prefiera una experiencia de privación sensorial más absoluta aunque necesariamente más corta; los tanques de aislamiento sensorial.
Últimamente se están poniendo de moda en numerosos spas si bien son percibidos más que como relajantes como una experiencia potencialmente amenazadora pues la sensación de claustrofobia puede echar para atrás a más de uno (aunque se garantiza que se puede salir de él en cualquier momento).
Hoy día tienen una función terapeútica o de esparcimiento o conocimiento interior para algunos pero en origen estos artefactos se pensaron como un sistema de tortura para conseguir confesiones o lavados de cerebro. Consisten en un tanque lleno de agua a la temperatura del cuerpo y disuelta en ella sales de magnesio que hacen que el cuerpo flote sin necesidad de esfuerzo. La persona se introduce en él, preferiblemente desnuda o con un bañador holgado y cierra la tapa:

Sientes el olor de las sales pero a los pocos segundos esta percepción desaparece y luego no sabes si tienes los ojos abiertos o cerrados, no hay sonidos ni contrastes de temperatura, el único sentido que no se pierde es la autopercepción del cuerpo; sabes que sigues teniendo todas las partes del cuerpo pero ahora además empiezas a sentir los latidos de tu corazón, quizás movimientos peristálticos de tu intestino... al poco aparecen luces delante de los ojos y quizás algún zumbido; tu cerebro los proyecta, y empiezas a pensar, tal vez recuerdes olores, sabores, experiencias pasadas varias...ya para ese entonces has perdido la noción del tiempo y pueden sorprenderte abriendo la tapa tan pronto o bien creer que llevas un día entero ahí dentro.
Algunos lloran, otros salen riendo, a algunos no les ha parecido la gran cosa o se han aburrido mucho.
En cierto sentido ha sido mirarnos en el espejo de nuestro interior. Esa es la búsqueda casi perenne y el motivo de casi todo lo que hacemos.
Aquí indexo este video sobre la experiencia en uno de estos tanques:

Saturday, November 13, 2010

Armero, en el recuerdo



Esta noche se cumplen 25 años del desastre de Armero en Colombia. Es uno de mis primeros recuerdos la escena del amanecer de un pueblo arrasado cuando dice el piloto del helicóptero que "todo es playa". Mis padres no me dejaron ver la agonía de Omaira más tarde... en cierto sentido agradecido quedo.
Este suceso despertó en mí la conciencia y el respeto a los fenómenos naturales, y años después uno piensa en aquel pueblo, Armero, que era próspero y pujante; uno de esos pueblos de entornos rurales... hoy los supervivientes residen muchos de ellos en los pueblos vecinos con altos índices de desempleo, el sentimiento perenne de desarraigo y esa sensación amarga de todo lo que desapareció en una sola noche.
La vida ha tenido a bien seguir adelante y del mismo modo que han vuelto a haber tragedias que superaron en número de víctimas a esta también hemos vivido alegrías y logros: Hay que tener fe en la vida, siempre, como el mar siempre te acaba llevando a nuevas costas.
Esta noche, una luminaria para Armero.

Sunday, November 07, 2010

Isla de estabilidad

No, no teman, no es otro de esos post de desencanto ante la realidad insular. Eso toca para el fin de año. La isla de hoy es una isla distinta, una isla de futuro:
La Isla de Estabilidad es un término de Física Nuclear ,y adoptado en Química, referido a la existencia de elementos químicos superpesados estables a partir de cierto número atómico: En la naturaleza existen de forma natural 92 elementos, a partir de ese número todos deben ser sintetizados y son radiactivos cumpliéndose además la regla de que su vida media va decayendo, es decir, que cada vez se desintegran en elementos más ligeros más rápidamente.

Pero la teoría también establece que llegado a determinado número de peso atómico, a un intervalo de número de protones y electrones en el núcleo, estos elementos constituirían un grupo que no se desintegraría tan rápido y que además serían superpesados, con todas las características potencialmente útiles que se le suponen a esos elementos. Por ejemplo una nave hecha o revestida con alguno de esos elementos podría incluso adentrarse en el sol sin destruirse pues soportaría las altas temperaturas del plasma, lo que a su vez sería muy útil para por fin encontrar un material que resistiera el proceso de fusión nuclear en un reactor con lo que el problema de la energía quedaría resuelto. Más usos especulativos de esos materiales tendrían que ver con tecnologías y conceptos hoy por hoy lejanos como aplicaciones médicas, uso de la antimateria, nuevos materiales de blindaje y construcción... es por eso tan apasionante la búsqueda de esos elementos superpesados estables, más ahora que hay pruebas empíricas de que efectivamente la isla existe.
Además, como ocurre con la investigación espacial, la búsqueda de estos materiales es la búsqueda de la respuesta a la pregunta de qué está hecha la materia, qué somos, y cómo es que se forman los materiales y por qué son como son. Es decir, tal vez lo importante es el camino y no la meta. Conseguir estos elementos es una aventura apasionante en la que se debe lidiar con las fronteras de la materia, conseguir carambolas nucleares para acercarse aún más a la mítica isla de maravillas prometidas... pero durante ese camino se va adquiriendo experiencia, perspectiva, nuevos desafíos y nuevas soluciones.
Tal vez la mayor aportación de la I+D+I sea precisamente esa; el espíritu de superación, la necesidad de crecer. Aquí, en inglés, nos cuentan el logro de conseguir el Elemento 117: