Saturday, June 19, 2010

Lemmings

Los lemmings (Lemnus lemnus) son unos roedores que viven en territorios árticos y la tundra.  Pueden ser domesticados y ser unas curiosas mascotas como pueden serlo otros pequeños roedores pero de ellos, que por cierto, se les suele nombrar siempre en plural, tenemos más la referencia de su comportamiento; creemos que estos animales se suicidan en masa si llegan a ser una plaga y no hay suficientes recursos.
Curiosamente el origen del mito lo vinculan a un documental cuya productora siempre se ha definido por su defensa de los animales... y su uso como personajes significativos en sus producciones. Ya en su día interpretar este comportamiento como "suicidio" creó gran controversia dado que de alguna forma los argumentos etológicos se usan en muchos casos para justificar la conducta humana. Básicamente la idea es que si ellos lo hacen, entonces no debiera ser tan mal considerado que en nuestra especie también ocurra.
Como animales sociales lo que nos fascina es el comportamiento gregario, cómo una colectividad es constituida y su pensamiento muta a una inteligencia de grupo que sólo aparece en ese contexto. En la naturaleza una langosta no pasa de ser un tímido saltamontes grande... hasta que se une a otras y cuando llegan a un número determinado se transforman en un plaga organizada de devoradoras de cualquier cosa verde moviéndose de forma imparable a donde el viento las arrastre. En nuestra escala muchas veces somos tímidos individuos que nos transformamos bajo el influjo, o la protección de la pandilla en algo que a veces nos cuesta reconocer como racional.
Pero en esta vida también somos  un poco lemmings para las tendencias. Somos altamente influenciables por la información... nos gusta presumir de no ser tontos pero resulta que el tonto no lo es por ser limitado sino lo es por ser altamente influenciable, por ser una veleta o un péndulo que cambia de opinión según del oído por el que le entra el susurro de la persuasión. La persuasión, pues después de todo se trata siempre de convencer al otro.

La mejor persuasión es el ejemplo. Acabamos imitando lo que nos fascina o motiva, después de todo imitar es la primera forma de aprendizaje. Recuerdo la última década del siglo pasado en que llegué a la universidad; en aquel momento la moda era ser alumno en Económicas (o Derecho con más probabilidad si eras chica), y a ser posible imitar el estilo de Mario Conde... la mayoría, sólo recuerdan lo simple; el pelo repeinado hacia atrás con aquella inmisericorde gomina húmeda con cierta reminiscencia a la estética yuppie... pero aquellos chavales no aspiraban a enseñar las entradas de la madurez, no, aspiraban a ser también directores generales de un gran banco a la entonces impensable edad de 39 años tal como lo había sido Mario en aquel tiempo en que el sistema financiero español lo más arriesgado y fuera de su estructura rígida piramidal que se había atrevido a hacer era si acaso la extinta Zona Franca de Canarias.
Aquel inolvidable gesto de suficiencia y distinguida soberbia; iba a presentar las cuentas del banco en la junta de accionistas y el atril no estaba a la altura adecuada... se para en seco, mira con mala leche al viejo cetrino de bigote blanco, un miembro de la junta, y lo manda con el gesto a que mueva el atril... cuántos de aquellos niños, y niñas, desearon haber hecho lo mismo con sus viejos. No hay duda que muchos  aguardaron a hacerlo  para cuando los pusieron a ser algo más adelante.
Mas pronto empezaron a ser demasiados en aquellas nuevas promociones de aguerridos profesionales. Es legítimo aspirar a más pero también es cierto que los recursos acaban siendo limitados por más que se prometa lo contrario... y empezaron a devorarse a sí mismos, y después a huir, primero de sí mismos y después del desencanto de saber que para muchos no había futuro. Por supuesto encontraron culpables; la universidad, el sistema educativo, el desajuste mercado laboral y oferta...eso sí, nadie era responsable de lo que había decidido estudiar influenciado por lo que quería ver que estaban haciendo los otros. Quizás también pensaron con ese atávico instinto de nuestra naturaleza humana; que siempre seremos jóvenes y ser viejo consiste en que un día te levantas y ya lo eres, sin intermedio.
Después de todo nos sigue pasando como a los lemmings; cuando el frenesí migratorio acaba y se han muerto, o llegado a otro sitio, los que sobraban quedan atrás unos pocos para seguir adelante.

Monday, June 07, 2010

Las dos caras de la verdad

Carta de un funcionario en un foro:



Resulta que en la década prodigiosa del pelotazo, cuando media España se lo llevaba caliente a casa, cuando un encofrador sin estudios se embolsaba tres mil euros, cuando hasta el último garrulo montaba una constructora y en connivencia con un par de concejales se forraba sin cuento, ...cuando un gañán que no sabía levantar tres ladrillos a derechas se paseaba en Audi, los funcionarios aguantaban y penaban. Nadie se acordaba de ellos. Eran los parias, los que hacían números para cuadrar su hipoteca, hacer la compra en el Carrefour y llegar a fin de mes, porque un nutrido grupo de compatriotas se estaba haciendo de oro inflando el globo de la economía hasta llegar a lo que ahora hemos llegado.


Y ahora que el asunto explota y se viene abajo, la culpa del desmadre. es de los funcionarios. Los alcaldes, diputados y senadores que gobiernan la cosa pública a cambio de una buena morterada no son responsable de nada y nos apuntan directamente a nosotros: somos demasiados, hay que ultracongelarnos, somos poco productivos. Los responsables bancarios que prestaron dinero a quienes sabían que no podrían devolverlo tampoco se dan por aludidos. Todos los intermediarios inmobiliarios, especuladores, amigos de alcalde y compañeros de partida de casino de diputado provincial no tenían noticia del asunto. Nosotros sí. Como diría José Mota: ¿Ellos? No. ¿Nosotros? Si. Siendo así que ellos? No. Por tanto, nosotros? Si.


La culpa, según estos preclaros adalides de la estupidez, es del juez, abogado del estado, inspector de hacienda, administrador civil del estado que, en lugar de dedicarse a la especulación inmobiliaria a toca teja, ha estado cinco o seis años recluido en su habitación, pálido como un vampiro, con menos vida social que una rata de laboratorio y tanto sexo como un chotacabras, para preparar unas oposiciones monstruosas y de resultado siempre incierto, precedidas, como no podía ser de otra forma, de otros cinco arduos años de carrera. Del profesor que ha sorteado destinos en pueblos que no aparecen en el mapa para meter en vereda a benjamines que hacen lo que les sale de los genitales porque sus progenitores han abdicado de sus responsabilidades. Del auxiliar administrativo del Estado natural de Écija y destinado en Barcelona que con un sueldo de 1000 euros paga un alquiler mensual de 700 y soporta estoicamente que un taxista que gana 3000 le diga joder, que suerte, funcionario.


La culpa es nuestra. A poco que nos descuidemos nosotros los funcionarios seremos el chivo expiatorio de toda una caterva de inútiles, vividores, mangantes, políticos semianalfabetos, altos cargos de nombramiento digital, truhanes, pícaros, periodistas ganapanes y economistas de a verlas venir que sabían perfectamente que el asunto tarde o temprano tenía que petar, pero que aprovecharon a fondo el momento al grito de mientras dure dura! y que ahora, con esa autoridad que da tener un rostro a prueba de bomba, se pasan al otro lado del río y no sólo tienen recetas para arreglar lo que ellos mismo ayudaron a estropear, sino que, además, han llegado a la conclusión de que los culpables son... tachan...los funcionarios.


Soy funcionario. Y además bastante recalcitrante: tengo cinco títulos distintos. Ganados compitiendo en buena lid contra miles de candidatos. ¿Y saben qué? No me avergüenzo de nada. No debo nada a nadie (sólo a mi familia, maestros y profesores). No tengo que pedir perdón. No me tocó la lotería. No gané el premio gordo en una tómbola. No me expropiaron una finca. No me nombraron alto cargo, director provincial ni vocal asesor por agitar un carnet político que nunca he tenido.


Aprobé frente a tribunales formados por ceñudos señores a los que no conocía de nada. En buena lid: sin concejal proclive, pariente político, mano protectora ni favor de amigo. Después de muchas noches de desvelos, angustias y desvaríos y con la sola e inestimable compañía de mis santos cojones. Como tantos y tantos compañeros anónimos repartidos por toda España a los que ahora algunos mendaces quieren convertir, por arte de birli-lirloque, en culpables de la crisis.


Amigos funcionarios, estamos rodeados de gente muy tonta y muy hija de puta.


PD. Si alguien, en cualquier contexto, os reprocha -como es frecuente- vuestra condición de funcionario os propongo el refinado argumento que yo utilizo en estos casos, en memoria del gran Fernando Fernán-Gómez: váyase Usted a la mierda, hombre, a la puta mierda.
Es cierto, también sucumbo a la tentación de juzgarlos; ellos son privilegiados. Pero se debe mirar más allá; pasa como en los barcos cuando es a la tripulación a la primera que se le pide racionar las provisiones si se quedan al pairo tras la tormenta lo que  evidentemente  no es suficiente al cabo del tiempo si no se llega a tierra... la siguiente orden es empezar a tirar por la borda a los pasajeros más débiles, y los últimos seguirán siendo los tripulantes pero sólo porque hacen falta para manejar el barco.
El pequeño mal de ellos es el anuncio de la calamidad de muchos más. La compasíón por el otro es el primer paso a la dignidad personal.

Saturday, June 05, 2010

Congreso en red


Estuve en un Congreso esta semana... sin salir de casa. Se trató del Financial Congress Digital Meeting (FCDM).
Las finanzas son un campo relativamente alejado de mi formación más inmediata pero hay una máxima en este campo que es aplicable donde quiera; se puede vender lo que sea si se inspira confianza en quien te compra.
El congreso se celebró en Bilbao, en el Palacio Euskalduna y la cabeza pública del evento fue Aitor del Valle Sánchez. Normalmente estos congresos precisan de un equipo de apoyo importante pues son muchísimos los aspectos organizativos a abordar, entre ellos los más complejos quizás sean el propio papel de motivador del equipo y las relaciones públicas o búsqueda de ponentes... y público. No resulta fácil atraer gente a temas que desde fuera se perciben herméticos o áridos, o bien pasa todo lo contrario, hay temas que atraen demasiado.
Según leo en varios artículos asistieron de forma presencial unas 400 personas y al menos ha generado 46 artículos de prensa a esta hora en diferentes medios lo que, creo, representa una muy buena acogida. Aquí vinculo este de Gurusblog donde el propio Aitor cuenta más detalles del evento.
La diferencia con otros congresos fue el peso específico que tuvieron las redes sociales en su concepción y desarrollo; el evento pudo seguirse vía Facebook o Twitter, además hicieron un canal en Youtube y se publicitó en varios blogs. En ese sentido fue un gran acierto de marketing a tenor del estudio sobre Redes Sociales en España.
Lo para mí trascendente de todo eso es que te lo podías creer... estabas allí y eras parte: Te sonreías cuando al alcalde de Bilbao le regalaron un Txikito ( creo que es una clase de vasitos pequeños para vino...pero sólo encontré una referencia humorística) e incluso por Facebook sabías que los donuts de Bilbao parece que son como me gustan; recién hechos y blanditos aunque con el calor que hacía aquí bollería era algo que no me apetecía. Veías otras realidades, y sobre todo, gente que creía en lo que decía o en lo que trabajaba.
Era cierto, tal como los describiera Aitor, los ponentes era un "lujazo"; una calidad del contenido en sus exposiciones encomiable y con gran variedad de estilos de oratoria. Tal vez por una cuestión de preferencia muy personal eché de menos el que no hubiera más ponentes femeninas; pienso que el mundo financiero aún se percibe muy patriarcal y, siguiendo una anécdota de cuando un preboste visító uno de mis lugares de trabajo,cuando a uno de sus acompañantes le dijo; -"¿Ves tú?, se ve más dándose una vuelta por la cocina que diez por el patio." No es que pensara que ellas debían estar en la cocina sino que sabía que gran parte del trabajo y de las ideas las tenían las que estaban allí, en lo más escondido... y por eso fue a buscarlas allí sin hacer caso del convite en el patio.
Es muy posible que esta iniciativa tenga continuidad en el tiempo. Los primeros pasos son así; uno empieza el viaje desde la puerta de casa. Primero saludas a los del barrio o pueblo y luego ya vas conociendo más gente... y al final tu reputación acaba viajando más rápido que tú a quien sabe qué nuevos destinos.
Por último, seguro que de forma repetitiva pero cortesía manda: Felicidades Aitor, a ti y a tu equipo, por vuestro buen trabajo. Gracias por haberme invitado.