Monday, August 15, 2011

Quilombo

Quilombo.
(De or. africano).
1. m. Arg., Bol., Chile, Par. y Ur. prostíbulo.
2. m. vulg. Arg., Bol., Hond., Par. y Ur. Lío, barullo, gresca, desorden.
3. m. Ven. Lugar apartado y de difícil acceso, andurrial.
(Definición Diccionario Real Academia Española de la Lengua)
Lo dicho, cuando a uno le nombran un quilombo o piensa en un puticlub (moderna y finamente llamado también "sauna") o en un zaperoco del carajo, o sea, un lío en que uno no quisiera verse envuelto, mismamente como si te pillaran en un quilombo en su primera acepción. Mas ambos puticlubs, el quilombo y la sauna, son un curioso caso de deriva semántica : Al traducirse a otra lengua o al usarse en otra cultura el significado de la palabra varía.
Un quilombo en portugués era lo que un palenque era en Perú; una comunidad de esclavos huídos, también llamados entonces "negros cimarrones o jíbaros". Por supuesto que ser como un cimarrón era ser malo como carne de pescuezo, vago y demás connotaciones negativas... recuerdo esas expresiones de un tiempo isleño ya perdido cuando regresaban algunos que habían ido a "hacer las américas" y se ponían delante del bar a hacer sonar la calderilla de los bolsillos, como diciendo que los de este quilombo sí que están lejos, viviendo en un andurrial... aquel cimarrón derivó a su vez al vocablo que usamos hoy; nuestro pasivo "cebollón", dícese del tío que sólo vale para comer.
 
El quilombo portugués era un término en positivo, pero también nos resulta alejado ya que no en vano el principal quilombo, el de Palmares quedaba nada menos que por Alagoas lindando con Pernambuco, durante años nuestro nombre para algo exótico y remoto de veras. Al nombrar un quilombo es como evocar una comuna utópica, un espacio de libertad y libre de la opresión esclavista y colonialista... sin embargo el quilombo también tenía su lado oscuro:
Lo primero que uno mete en la maleta cuando se va, sea de forma forzada o no, es a uno mismo y su circunstancia. El quilombo copiaba en su estructura social a la tribu que se dejó en África, y se daba la circunstancia de que la esclavitud también existía allí de forma que muchas veces el esclavo era liberado de la hacienda para ser esclavo en el quilombo. No todos los quilombos toleraban la esclavitud y la mayoría de otras regiones, caso de los palenques, eran igualitarios en derechos y deberes. El tiempo y la distancia generacional con los primeros esclavos hacía también que la estructura social del quilombo se fuese amoldando más a la nueva realidad y creando su propia identidad cultural.
El quilombo en cierto sentido fue el precursor de los ghettos, curiosamente cuando la esclavitud fue abolida, ya que de pronto se convirtieron en comunidades aisladas y sus miembros tratados con diferencia. Tal vez el aislacionismo y el propio caracter fugitivo y reservado  inicial de los quilombos favoreciera la discriminación posterior. Así el "ir de quilombo" es ir a provocar disturbios. Es curioso estos días tras los recientes disturbios de Londres, y los más paradigmáticos de Los Ángeles, ver cómo entonces y ahora es la diferencia, el hacer al otro diferente o negarse a ser igual, lo que provoca rupturas sociales difíciles de solventar.
Aún quedan muchos quilombos por ahí, tantos como diferencias encontremos en el otro.

Sunday, August 07, 2011

Karité


Árbol de Karité

El Karité (Vitellaria Paradoxa) es a los países del oeste africano lo que el olivo a los países del sur mediterráneo; dador de vida y dinamizador de comunidades. El árbol guía, su nombre significa "árbol de mantequilla".
Karité suena a exotismo, a tierras ignotas... Burkina Faso, Malí, Costa de Marfil... sobre todo cuando leemos la palabra en la fórmula de las tan necesitadas estos días cremas de protección e hidratación solar. Y es que ese es el secreto del Karité. La pasta que se obtiene de sus semillas se puede comer y usarse tal como aquí el aceite de oliva pero su principal uso es cosmético; su alto contenido en ácidos grasos lo hace rico en propiedades hidratantes y estimulantes para la piel, amén de cierta facilidad para ser miscible con otros compuestos cosméticos como perfumes.
Los problemas del Karité son su propio ciclo vital al no ser productivo hasta los 15 años de edad y por otro lado la composición de su mantequilla depende mucho del tipo de suelo en que crezca, así no todos los suelos proporcionan la misma untuosidad a la manteca de Karité por lo que sólo los árboles que crecen en el oeste africano, y en Jamaica, son los mejores. También la propia historia climática y humana de la región donde crece poco le ha ayudado a expandirse y hoy está catalogado como especie vulnerable.
La manteca de Karité (Shea Butter) es un producto muy del gusto del marketing moderno; un producto diferenciado y específico, a veces hasta exclusivo.


Nueces de Karité

El Karité es femenino. Así como el cacao evoca plantaciones extensas con braceros, el Karité evoca a un árbol cercano a la aldea cuyas semillas sólo recogen las mujeres para hacer la manteca... y en ese sentido por ejemplo en Burkina Faso existe una asociación de mujeres, BurkinaKarité, que está compuesta de mujeres recolectoras. El Karité es un ejemplo de cultivo alternativo, esa clase de plantas olvidadas por la industria de producción masiva por causas diversas pero que esconden muchas oportunidades. En España aún son testimoniales las iniciativas en ese sentido pero cada vez más empezamos a ser conscientes de la biodiversidad como fuente de riqueza... y supervivencia para nuestra propia especie.
Los cultivos alternativos son también el paradigma del nuevo desarrollo; un desarrollo local y eficiente. Esto va por países, cada uno intenta desde su perspectiva potenciar nuevos cultivos o bien recuperar aquellos antaño comunes, y luchan también en algunos casos por la tierra de nuevo contra cultivos masivos.
Hay todo un mundo en cada frasco de perfume o de crema por descubrir. Esa es la ilusión que tengo al abrir uno.