Thursday, February 23, 2006

El gimnasio


Vancouver cuenta con una enorme cantidad de servicios; no en vano es una de las ciudades del mundo con mayor índice de calidad de vida según los criterios de la OMS.
Cada barrio o distrito tiene su Community Center que se encuentran bajo un patronato pero con capacidad de gestión cada uno de ellos. En función a las capacidades estructurales del centro en cuestión pueden tener gimnasio, saunas, jacuzzis, salas de reunión para la tercera edad, salones para organizar toda clase de cursillos y actividades; desde artes marciales y defensa personal hasta tai-chi, instalaciones acuáticas y canchas de baloncesto, balonmano, squash, etc y algunos incluso tienen en el exterior un campo de beisbol o... más raramente, uno de fútbol.
Paradójicamente instalaciones para deportes de invierno no hay a pesar de que el deporte rey sea el hockey sobre hielo en Canadá (incluso aparece en los billetes de cinco dolares). La razón es que en invierno pues qué mejor que ir directamente a donde está la nieve.
Por supuesto, the outdoor culture está firmemente implantada, es decir, hacer deporte es el deporte nacional.
No es raro encontrarse a los runners, corredores de fondo, haciendo su recorrido de rutina aún bajo la pertinaz lluvia, los paseos en bicicleta y en patines en línea son casi una religión en Stanley Park.
Y lo bueno de todo esto es que usar estos servicios es relativamente muy barato... puede que las máquinas de musculación estén un poco viejas en algunos centros pero la relación calidad precio supera con creces cualquier reticencia.
Personalmente disfruté todos esos servicios a tope, agradecido por la cálida acogida que me brindó Vancouver. Cuando volví de allí, llegué a casa con ocho kilos más.

Thursday, February 16, 2006

Diseños y arquitectura




Quien busque en Vancouver arquitectura mastodóntica va de cráneo a no ser que pasee por Georgia Street, distrito financiero, y aún así de seguro no le invadirá sensación alguna de claustrofobia como ocurre en otras urbes.

Sin embargo sí hay que esperar detallismo, un cuidado y amor por los espacios abiertos; no en vano Vancouver cuenta con uno de los parques más grandes del mundo, Stanley Park, y con numerosos jardines botánicos.

Esta fuente se encontraba de camino al colegio y en uno de esos numerosos pequeños parques.

Sunday, February 12, 2006

La Casita de Chocolate


Parodiando el cuento de los hermanos Grimm bien pudiera decirse que esta podía pasar por una acogedora casita de golosina.
En realidad este diseño no es tan raro en los barrios residenciales de Vancouver. Casi todas las casas son prefabricadas en madera. Canadá puede, como país exportador maderero, permitirse ese lujo y por otra parte toda la zona donde está asentada Vancouver es un tipo de suelo arenoso.
De hecho en su plan de emergencias Vancouver cuenta entre sus mayores riesgos un tsunami o un terremoto que produjera el fenómeno conocido como licuefacción que consiste en que el suelo se convertiría por efecto de las vibraciones en arenas movedizas capaces de tragarse casas enteras. En toda California es bien conocido este fenómeno y en el terremoto de San Francisco pudieron ver sus efectos.
A mí esta casa me gustó mucho. Estaba en el camino para ir a la parada de guagua.
En Vancouver existe una ordenanza municipal que obliga a sus ciudadanos al cuidado de sus jardines y hay premios si estos se embellecen. En general hay una gran afición por la floricultura.
Probablemente los dueños de la casa recibieran muchas visitas de comerciales buscando casas para estudiantes de escuelas de idiomas pero viendo en cierta ocasión el gesto huraño de la dueña al recibir a uno de ellos... hasta miedo me dió.
Sin embargo, empero, la casa era todo un primor ( por lo menos la fachada).

Friday, February 03, 2006

Empieza el viaje


Creí no volver. Confieso que a punto estuve de llamar a casa y decir que no volvería.
Pero eso fue al final del viaje. Al principio, ya lo he dicho antes aquí, todo es conocimiento. Lo maravilloso de la infancia es que todo es conocimiento; nuevo, esperanzador, fascinante y aterrador a partes iguales.
Víctima del desencanto primero y de un ansia de realización que no sabía, ni sé, si puedo alcanzar después, abrí los ojos al mundo en aquella primavera canadiense.
Hay una imagen que no puedo olvidar; las avenidas llenas de unos árboles, a los que yo llamé jacarandas sin tener ni puta idea de qué eran, llenos de unas flores rosadas... toneladas de pétalos rosas en las calles y volando por todos sitios. En aquel momento supe que sería una estancia agradable, plácida y llena de experiencias
Así fue.