Friday, August 31, 2007

El niñato de Valencia









He aquí otro "fenómeno mediático". Un caso de abuso intergeneracional hablando finamente. En nuestra especie son, lamentablemente, comunes... después de todo nos parecemos a los chimpancés tanto para lo bueno como para lo malo.


Primero presento los vídeos: El primero es por fecha el más antiguo y el origen, creo, de este episodio. Dos adolescentes graban una broma a un señor mayor en la Línea 3 del metro de la Ciudad de Valencia en España. Parece ser que el muchacho pone los pies sobre los asientos y habla en una jerga incomprensible haciendo comentarios mientras mira al señor. Me da la impresión de que contrariamente a lo que sostienen los internautas, el chico está hablando al revés y no en inglés al principio, y luego sí dice "algo" en inglés... y cuando la cosa se pone fea en un español que de lo obsceno Cervantes se avergonzaría. Bueno, la situación degenera en un enfrentamiento con amenazas.

El segundo es la respuesta a la innumerable cantidad de vídeos que el fenómeno ha causado... es el propio agresor quien se mofa de tanta "creatividad". Probablemente actúa bajo un estado alterado de conciencia por psicotropos fínamente hablando... (vamos, que está "colgado").

A la censura y el escarmiento poco más que aportar sin embargo este episodio pone de manifiesto los estigmas que como sociedad aún portamos y de los que en público abominamos pero sacamos a relucir cuando el anonimato y la sombra de un acto aún más terrible nos lo permite: La sarta de vídeos de respuesta giraba casi toda ella en la sugerencia de sodomizar como castigo al muchacho y poner en duda su orientación sexual.

No sólo eso, contraviniendo al artículo 4 de la Ley del Menor publican fotos del muchacho e incluso nos facilitan datos sobre en qué instituto estudia semejante ficha.

Por otro lado como sociedad el hecho de envejecer nos pasa casi desapercibido pese a ser cada vez más prevalente. Defendemos al anciano pero varios de ellos mueren en la más absoluta soledad... y otros muchos más la padecen ahora en vida. Después de todo aquello de "como tú te ves yo estuve y como yo estoy tú te verás" pues nos suena a eso, un futurible del que ilusoriamente creemos que nos salvaremos.

El caso del chico... terrible. Me recordó tanto a los primeros desmanes de la reforma de la Ley del Menor española y a las historias que se resumían en aquella frase... "-Ahí dentro, tío, ( centros de menores con medidas judiciales) la Psicología te la puedes meter por el culo." Es doloroso ver tanta energía, tiempo, proyectos, ilusiones y belleza botadas a la basura y al tiempo de no poder como un pordiosero aunque sea recoger un poco ver como el tiempo, siempre el tiempo, los abocaba a un destino ya repetido en que como adultos se encontraban solos y en un camino aún no andado.

Si hubiera sido yo el abuelo el muchacho sí que me habría probablemente escachado la cabeza. Y no sólo no dudo que el cámara me hubiera acercado el zoom para apreciar mejor el gesto sino que además nadie de aquel vagón de la línea 3 me habría ayudado, como tampoco pasó en la realidad. Todo lo más mirar al abuelo y unos a otros pensando que en la siguiente parada la policía o los vigilantes detendrían al muchacho... tal vez hubiéramos asistido a un nuevo episodio de Efecto espectador o, lo que es lo mismo, se hubiera repetido la historia de Kitty Genovese.

Sí quizás se hubieran burlado en la intimidad del teclado del que se dejó pegar por el niñato.



Wednesday, August 29, 2007

Pizca


La perrita de la casa
¿Quién lo iba a decir?. Al fin tras varios años me di el gusto de comprarme un nuevo terminal móvil y lo primero que hice, antes incluso que llamar a nadie, fue configurar la utilidad del envío de fotos al blog... habitualmente no me llaman demasiado al móvil así que lo llevo más para jugar, notas de voz... y de utilísimo despertador.
La primera foto, ¿cómo no?, de mi careto... como quiera que la cámara resistió y no se rompió supe que ya estaba lista para todo. La segunda para la primera cosita que me esperaba al llegar a casa. Aunque sea amistad de perro bien vale una caricia.
Me molestan los politonos y por eso en este nuevo echo en falta los tonos básicos. Sencillez y concreción es la base para que todo gadget triunfe en mi opinión.
Así pues una nueva dimensión para el blog. Para mis posibles lectores, recuerdo muy bien que aseguré hacer podcast de las entradas pero llené mi cuenta gratuita en el servidor y estoy a la búsqueda de algo más seguro... ¿alguna sugerencia?

Monday, August 27, 2007

BA


El otro día regresé a uno de mis hogares a bordo de un avión de British Airways, BA para los amigos.


Es una compañía tan de solera que ya tiene su propio museo de donde reproduzco la foto adjunta. La selección no la hice tras un escrutinio meticuloso en la larga galería de fotos agrupadas por décadas, 7 de momento y subiendo... 70 años; prácticamente toda una vida.
La selección, empero, fue producto de la lectura en el avión de regreso a Tenerife desde Londres de un artículo en la revista de a bordo donde se recogía un comentario a esta fotografía:

Pertenece a los años 60 y era el uniforme de las entonces azafatas ( no "auxiliares de vuelo", eso vendría después en los 80 con aquello de lo "políticamente correcto"), pero sólo de aquellas de vuelos que partían de Nueva York con destinos al Caribe.

En estos días de aniversario de la muerte de Elvis Presley a uno le vienen a la memoria aquellas viejas películas de mucho colorido y estrafalario vestuario, algunas protagonizadas por el propio Elvis también, sobre vacaciones al ritmo del calipso y el tañir del ukelele.
El vestidito de marras, narraba el artículo en inglés por supuesto, era un diseño de alta costura por el que BA pagó bastante... bien lo merecían aquellos tiempos en los que volar era glamuroso.
Hoy el avión es un utilitario pero eso sí, de requisito cada vez más exigente con la seguridad. En Gatwick fue la primera vez que me cachearon... ay señor, ¿qué iban a encontrar más que un paquete de caramelos?
En esos pequeños universos que son las cabinas durante los vuelos, cuatro horas en este caso y en el mío particular además la suma de ocho procedente de Vancouver, uno encuentra pequeñas anécdotas:
Algunos pasajeros se reían del horroroso español de un apurado asistente de vuelo... la compañía tiene su sede en Reino Unido por lo que el inglés y la divisa inglesa a bordo son imperativos siendo lo demás opcional. Si sirve de indicativo en mi vuelo desde Vancouver, siendo Canadá un país legalmente bilingue, había auxiliares que no entendían el francés. Se debe agradecer el esfuerzo por hacerse entender pues tampoco nosotros somos muy buenos en dicción inglesa que digamos.
También se reían del evidente amaneramiento de otro tripulante... él no lo ocultó en ningún momento; tenía un pin con un lazo rosa y otro con la bandera arcoiris sobre el chaleco del uniforme. En el caso del arco iris, si les pareció mal baste recordar que Canarias es uno de los destinos turísticos rosa más importantes de Europa. Parece ser que BA sí que lo sabe, y seguro lo aprovecha.
El caso del lazo rosa por desgracia aún en España a menudo suele ser objeto de burla ignorante pues cuando los que se ríen saben qué significa mudan el gesto... es el símbolo internacional de lucha contra el cáncer de mama. No sólo BA sino otras líneas aéreas desarrollan campañas de captación de donativos para diferentes entidades humanitarias, algunas promovidas por la propia aerolínea, y como dicen en su publicidad que en ese caso es consensuada con las tripulaciones, se muestran orgullosos de participar en la iniciativa.
Al bajar del avión nos abordan con publicidad turística; excursión a la Gomera, " la isla vecina de Tenerife donde el tiempo se ha detenido" (literal traducido)... 10 horas de duración, 59€. La isla, vale, es pequeña pero da para más. Efectivamente, como dice el panfleto, es un "pecado" perdérsela.
Bueno, sólo espero tener energía en otra ocasión para emprender otro vuelo.

Tuesday, August 07, 2007

Compañeros


Como buen chico de campo, triste me sentí ya hace mucho tiempo cuando tuve que dejar mi amada soledad de la tierra. Trabajar la tierra nunca me ha gustado pero estar rodeado de ella sí.
Cuando llegué a la universidad todo era cemento y asfalto. El tiempo escaseaba si uno pretendía hacer mérito para sacar la carrera, así que si pretendía mantener aunque fuera un ligero vínculo con la tierra lo único que podía "criar" era un cacto; poco exigente, barato y si se moría no me daría tanto dolor como sí sonrojo por mi abandono.
No me pregunten los posibles lectores por qué pero a menudo a las cosas que tengo y que percibo masculinas las apodo "Manolo". Manolo fue mi primer coche con el que casi me estrello, aunque yo pude más que él y al final cuando me fui a Canadá se le rompió el tubo del escape y no me pasó la ITV porque estaba atado con una cuerda... el otro Manolo, el cacto, que en su día me costó 500 pesetas sí que sobrevivió.
Es desde luego todo un héroe. Aguantó todos los años de la carrera, los de mi crecimiento, los de mis primeros trabajos... estuvo siempre allí; seco y siempre a punto de morir en el alfeizar de la ventana de mi habitación.
Lo traje como a un niño pequeño a la isla, donde se quedará, en el jardín primigenio. Le busqué una maceta nueva, abono y un poco de agua. El norte no es el sitio preferido de los cactos pero habiendo conocido Manolo otras privaciones éste será su paraíso.
Floreció el otro día por primera vez luego de engordar.
Como con Manolo siempre tengo un recuerdo para mis muchos compañeros en este largo viaje. Mañana inicio otro largo viaje.

Saturday, August 04, 2007

La oportunidad de Moussambani



En mitad de la ola de calor de finales de julio recordé esta refrescante anécdota de los juegos olímpicos de Sidney de 2000. La historia de Eric Moussambani es ya bien conocida. Quizás la de los dos socarrones comentaristas no: Recibieron su propia medicina. Sufrieron la misma sátira francesa de la que hicieron gala a manos de sus compañeros de profesión.

Por las gafas de natación de Moussambani alguien pagó unos 2000 dólares. En su país; Guinea Ecuatorial, entrenó para los 100 metros libres de natación en un río infestado de cocodrilos y conoció su primera piscina, de 25 metros, en el primer hotel de lujo que conoció y donde terminó de entrenar dos semanas antes.

Guinea Ecuatorial ocupa uno de mis sueños adolescentes para visitarlo como en su día lo fue Egipto. Es un destino que me agradaría hacer algún día pese a reconocer que pudiera ser duro para alguien tan "frágil" como yo.¿Le gustaría a alguien acompañarme?.

Me imagino la impresión de ese muchacho al entrar en las instalaciones de Sidney y encontrarse con aquella gigantesca piscina de 50 metros... yo confieso que de haber sido él, efectivamente sí que me hubiese ahogado antes de terminar la prueba. Creo incluso que hubiera invertido lo menos 10 minutos en hacerla y habría hecho todos los estilos posibles, desde la mariposa a la rana pasando por el estilo perro... incluso no hubiera podido hacer el giro reglamentario pues no lo sé hacer todavía. Sí, hubiera sido la vergüenza nacional; el ancho de la bandera no me hubiese dado para tapar las vergüenzas.

Al mismo tiempo pienso en lo glorioso que es una oportunidad. No se volvió a repetir en las olimpiadas el gesto de abrir la mano a atletas de países pobres, digamos que las buenas intenciones se acabaron cuando se acabó la fiebre de optimismo por el nuevo milenio, pero en sí una oportunidad es la diferencia capaz de cambiar nuestro destino.

Toda la vida no hacemos más que eso; buscar una oportunidad. Así nos hemos llenado de oportunistas, sí, pero cuando una oportunidad redime o enaltece a alguien uno no puede por menos que alegrarse y aunque sólo sea por un momento soñar que todo es posible.

Una oportunidad es lo que como sueldo siempre implícitamente he pedido y es lo único que ofrezco a quienes me piden algo.