Sunday, November 14, 2010

Desconexión

A veces hace falta desconectar, no sólo de la forma habitual con ocio y esparcimiento varios sino de una forma más radical. En cierto sentido romper nuestro vínculo social y sensorial.
Lo social es más común y más fácil, simplemente uno se aleja de su entorno social, en los casos más extremos se convierte en un anacoreta aunque no necesariamente en el sentido místico del término sino como una ruptura total con una vida anterior y posterior desaparición: Existe incluso como categoría diagnóstica este tipo de fugas cuando son provocadas como respuesta a un intenso estrés emocional no siendo voluntarias. A veces estos pacientes llegan a tener una segunda vida en otra parte durante años.
Afortunadamente la mayor parte de las veces la clase de retiro que buscamos es menos radical pero sí tal vez tenga que ver más con la parte sensorial de nuestro vínculo con nuestro entorno; muchas veces los destinos vacacionales son más valorados no por su servicio e instalaciones sino por la posibilidad de disfrutar de estímulos diferentes o cuando menos, de menor intensidad; menos ruido, menos luces, menos cosas que ver y paisaje más uniforme...
En esta línea han surgido nuevos emplazamientos turísticos antes bastante inusuales como retiros a monasterios o pueblos abandonados, senderismo por latitudes desoladas, estancias en velero simplemente al pairo en alta mar u otras alternativas empero poco usuales. Pero tal vez uno prefiera una experiencia de privación sensorial más absoluta aunque necesariamente más corta; los tanques de aislamiento sensorial.
Últimamente se están poniendo de moda en numerosos spas si bien son percibidos más que como relajantes como una experiencia potencialmente amenazadora pues la sensación de claustrofobia puede echar para atrás a más de uno (aunque se garantiza que se puede salir de él en cualquier momento).
Hoy día tienen una función terapeútica o de esparcimiento o conocimiento interior para algunos pero en origen estos artefactos se pensaron como un sistema de tortura para conseguir confesiones o lavados de cerebro. Consisten en un tanque lleno de agua a la temperatura del cuerpo y disuelta en ella sales de magnesio que hacen que el cuerpo flote sin necesidad de esfuerzo. La persona se introduce en él, preferiblemente desnuda o con un bañador holgado y cierra la tapa:

Sientes el olor de las sales pero a los pocos segundos esta percepción desaparece y luego no sabes si tienes los ojos abiertos o cerrados, no hay sonidos ni contrastes de temperatura, el único sentido que no se pierde es la autopercepción del cuerpo; sabes que sigues teniendo todas las partes del cuerpo pero ahora además empiezas a sentir los latidos de tu corazón, quizás movimientos peristálticos de tu intestino... al poco aparecen luces delante de los ojos y quizás algún zumbido; tu cerebro los proyecta, y empiezas a pensar, tal vez recuerdes olores, sabores, experiencias pasadas varias...ya para ese entonces has perdido la noción del tiempo y pueden sorprenderte abriendo la tapa tan pronto o bien creer que llevas un día entero ahí dentro.
Algunos lloran, otros salen riendo, a algunos no les ha parecido la gran cosa o se han aburrido mucho.
En cierto sentido ha sido mirarnos en el espejo de nuestro interior. Esa es la búsqueda casi perenne y el motivo de casi todo lo que hacemos.
Aquí indexo este video sobre la experiencia en uno de estos tanques: