Saturday, October 08, 2005

Aquel jodido engaño





Pues sí, resulta que todas esas baladronadas que vemos por el telediario sobre controversias al aplicar esta o cual otra ley, tarde o temprano, se traducen en consecuencias para todos.
En mi caso recuerdo con especial desencanto ahora, y enojo entonces, la reforma del sistema educativo español... aquel engaño que finalmente fue una contrarreforma. Como siempre en España rizando el rizo
La LOGSE, la LODE, la ley de Reforma Universitaria o el coño de la madre que los parió que tanto da un nombre que otro pues se tradujo en una supuestamente mayor autonomía para las universidades... la realidad fue que cambiaron la soga por la cadena, que es más fuerte.
Así, hoy día los Consejos universitarios son calcos perfectos del mapa parlamentario de la región en que se encuentran... y la catequesis doctrinal que imparten también por supuesto. No hay crítica, ni autocrítica alguna, y la universidad está no sólo anquilosada, también muerta y enterrada para una sociedad que la concibe ya como una guardería de hippies o pijos, desconectada del mundo real y recluida en su útero protector esperando no se sabe bien qué.
Si espera por un héroe la lleva clara.
Cuando leo la confirmación oficial de cosas que intuía y que cuando comentaba se reían de mí; el informe de la OCDE sobre esa extraña paradoja de que España es el único miembro donde un universitario gana menos que uno que no lo es, esos desgarradores y amargos comentarios en foros laborales sobre la mezquindad del empresariado español junto con la desidia y la tendencia al oportunismo fácil de una masa trabajadora cada vez menos comprometida con un sistema en el que no se puede creer.
El principio, o un capítulo más de tamaño despropósito, fue la reforma de los planes de estudio. En mi caso aún recuerdo aquel maravilloso discurso del por entonces decano de la facultad de Psicología de La Laguna, el mejor ejemplo que hay visto nunca de demagogia; un plan como los de Europa donde podréis acabar la carrera en Oxford por ejemplo con el título de allí, donde habrá más tiempo para actividades culturales pues las asignaturas se dividirán en cuatrimestres... en fin, la realidad es que el sistema universitario español, como el de cualquier otro sitio es endogámico y no deja que se le escape nadie. ¿Quién ha visto acaso el que te formes aquí que es más barato y vayas a estudiar la última asignatura para licenciarte por una universidad de prestigio al extranjero?. Hacerse se podrá hacer, pero no sale gratis ni en tiempo, burocracia, convalidaciones ni en dinero.
¿Más tiempo libre?, lo cierto es que las asignaturas se dividieron, sí, pero el temario no varió y los huecos fueron rellenados con más asignaturas que llevaron a copar al máximo el horario lectivo. Para llevar un desarrollo normal de la carrera había que simultanear turno de mañana y de tarde porque si no te quedabas para atrás. O sea, se multiplicaron las asignaturas... y el precio de la matrícula.
Nunca se me olvidará aquella chica que al segundo año abandonó la carrera para casarse con el novio agobiada por no poder pagar ni gastar tanto tiempo. Meses después me la encontré en el rastro vendiendo los libros con la barriga hasta la boca. Cuando me licencié su hijo me dió la manita... un poco más y me da el brazo para que me apoye en mi vejez.
Yo no me recuperé en mucho tiempo de aquel engaño y desencanto. Me sentí culpable porque yo era el delegado de aquella clase y me creí aquel discurso. Los animé a votar que sí a aquella estafa.
Durante años no entendí yo qué había pasado, cómo era posible aquel caos, aquel inmisericorde abuso. No fue hasta que lo vi desde la perspectiva económica en que con sorprendente racionalidad y frialdad lo vi clarísimo:
En el mal llamado Plan Nuevo de 1995 se siguió un modelo curricular americano, es decir, las asignaturas se repartieron por cuatrimestres. Pero hete aquí que la financiación para los departamentos estaba condicionada al número de horas de docencia que se repartieran y no al número de investigaciones que se hagan como sí ocurría en América pero no en Europa. Esto provocó una batalla entre los departamentos que se saldó con más horas de asignaturas inventadas o ampliadas. Todo por no perder las perritas. Los de arriba, más arriba y los de abajo a tomar por saco.
No fueron capaces, ni quisieron, plantar cara a la Administración. Sólo le echaron el muerto a los de abajo, los estudiantes.
Desde entonces la cobardía es un signo definitorio de la universidad en España... que perdió hasta la dignidad de la mayúscula.
De aquellos aciagos días sólo me quedó el único cómic que haya dibujado nunca y la esperanza en las otras universidades de la vida, tal como dijera Jorge Amado.