Tuesday, July 31, 2007

Ceniza, variación y olvido




La historia de la extinción de incendios forestales es fascinante. Nos acompañan desde el principio de nuestra historia y, probablemente, nos sobrevivirán. Siguen siendo indómitos y el mejor símil para explicar qué significa el adjetivo matemático "exponencial".

Poca innovación ha habido en cuanto a qué apaga un fuego, el agua, todo lo más a añadirle un producto similar a los detergentes, es decir, aquellos compuestos que tienen la propiedad de reducir la tensión superficial de todo líquido y, por tanto, hacer que "moje" más, que se pegue a la superficie inflamada y evite la combinación del comburente con el oxígeno antes que el calor la evapore.

Pero todos los que cocinamos y nos hemos quemado ya sabemos cómo es esto; las quemaduras siguen doliendo porque sigue "ardiendo por debajo". Los fuegos forestales son así en el sentido que arrastran consecuencias que perduran después de que los focos (de las cámaras y del fuego) se apagan.

En periodismo se sabe cómo son estas cosas. Primero cortos urgentes de algo que crece, después declaraciones solemnes y ya por último hasta reportajes con música de réquiem. Luego el aterrador silencio.

Los grandes fuegos tienen la propiedad de generar su propia climatología al calentar el aire a su alrededor. Una vez apagados cambian también el ecosistema del lugar, y como especie, eso nos incluye. ¿Qué será de los que trabajaban en Masca o en Palmitos Park?. Las casas que quedaron en pie,bien, pero ¿y cómo volverán a poner en marcha sus terrenos y ganado que era lo que los mantenía allí?. Las catástrofes a menudo propician el inicio de movimientos de población, leáse, migraciones. No sólo un par de pinzones azules lo han perdido todo, hasta quizás sus raíces.

Sabiendo ya cómo son tantas cosas nos preguntamos por qué se repite. Tal vez sea cierto que somos animales de costumbres: Ocurrirá el necesario olvido pues se debe volver a empezar y ya todo docente sabe esa terrible verdad; el buen profesor es pagado con el olvido pues es la única forma de crecer que tienen sus alumnos. La experiencia es la madre de todas las ciencias, y la mejor docente, y es la primera víctima de nuestra desmemoria.

Es cierto que de momento ha habido un pacto tácito para no dar color político a la tragedia, después de todo el negro ceniza no conjunta con nada. Hay diversas variaciones a lo largo del mundo sobre los fuegos dependiendo del tipo de vegetación, ahora bien, todas queman. Ocurre en los incendios forestales de coníferas en el Pacífico donde el fuego avanza de forma subterránea bajo el suelo del bosque y resurge varios kilómetros del foco inicial varias horas después de extinto el primero... así ocurre casi siempre en política.

Puede que ocurra, ya lo hizo en mi isla, como los incendios de California o el Mediterráneo. Son ecosistemas que usan el fuego para autorregularse. Las plantas sólo esparcen sus semillas o sólo se regenera el bosque cuando éste arde... o bien sólo pueden crecer las especies más débiles u oportunistas cuando las que están mueren. A veces un fuego cambia, o purifica para algunos, la historia de una comunidad propiciando cambios que de otra forma tal vez nunca se hubieran producido. Por eso temen al fuego en muchos sitios.

Seleccioné unos documentos. El primero invita a reflexionar sobre la regularidad de estas catástrofes, sus consecuencias y sus implicaciones políticas. El tercer vídeo ilustra el terror que se siente cuando ves el fuego al lado de tu casa y que lo sentimos todos.

Las fotos son una instantánea del fuego en Chipude, Vallehermoso, Gomera, el 27 de julio por Gomeraverde.com y la otra una toma satelital el 30 de julio donde se aprecia el desarrollo del fuego en Gran Canaria y el incipiente en Tenerife por Canariasahora.com