Tuesday, July 21, 2009

La primera


Otro descubrimiento. Estaba el otro día charlando con Jesús, mi amigo de Tijuana, y nos estábamos compartiendo vídeos de las épocas de oro de las canciones mexicana y española, esta última más la copla y folklore regional que otros estilos, en el cine... y me regaló la voz de Lucha Reyes.

Hay dos Lucha Reyes, una mexicana y otra peruana que vivieron en dos épocas distintas. El vídeo que incluyo resume las cosas que más me llamaron la atención de esta excepcional mujer. Lo primero del vídeo en sí la película y la canción; siempre había conocido la versión masculina de Jorge Negrete que cantó en la película Ay Jalisco (de la que indexo debajo la escena de la cantina). Lo cierto es que la canción cambia mucho cuando la canta una mujer, no sólo en el tono sino además en la letra, y por otro lado en esa película, donde aparece Lucha, después que ella canta hay una pelea de gallos... en España oficialmente están prohibidas pero estas viejas películas tienen eso; nos retrotraen a una época en la que se pensaba de una forma distinta. Hoy son impensables esas escenas de maltrato animal, y humano; cuando a Lucha la pellizcan los hombres que forman el público o cuando ellos aparecen fumando.

La voz de Lucha transmite desde el principio cierto desgarro, explicado a medias por esa infección de garganta que tuvo, pero la otra mitad; el sentimiento, se nota que emana de más abajo que las cuerdas vocales. Lucha fue una pionera en un mundo de machos; el mariachi hasta entonces era cosa de hombres ciertamente. Las mujeres de cantina también lo eran de dudosa reputación. En ese sentido fue la primera mujer artista que cantó mariachis.

Es uno de esos ejemplos de mujer atormentada, más cuando se recuerda su alcoholismo y suicidio posterior. Vivía en un mundo, una época, que le negaba su identidad y que la sometía a presiones difíciles de soportar. Pasa igual en todos lados: Lo que sobresale del calzoncillo asusta tanto como lo que sobresale del seso, sean cuernos o ideas preclaras, y tendemos a limarlo. Lucha luchaba contra una discriminación de género que se materializaba en la imposibilidad de casar su vida familiar con la profesional... en aquel entonces la discriminación se basaba en el prejuicio y hoy la basamos en la productividad. No parece que hayamos cambiado mucho. Más bien hasta se han perfeccionado las sutilezas, y lo malo es que ha sido de parte y parte... parece cierto que el mal ejemplo se aprende mejor y por otro se ha aprendido a hacer pasar por loable lo injusto.

Nos quedó su ejemplo y su voz memorable. El oro de su época dorada se tornó sepia como el metraje de viejas películas pero su recuerdo brilla como el primer día en un soleado Jalisco.