Monday, October 12, 2009

Jay Belsky


Jay Belsky es uno de los más reputados y conocidos psicólogos investigadores en el campo de los estudios de familia y desarrollo infantil.  Director del Instituto para Infancia, Familia y Asuntos Sociales de la Universidad de Londres.
En cierto sentido su trayectoria investigadora es un fiel reflejo de las ciencias sociales, más concretamente del efecto pendular de las mismas; se pasa de pensar y promover una determinada idea a otra opuesta por condicionamientos y evolución de las sociedades humanas.
El otro día vi un documental, Aprendiendo a ser padres,  donde Eduardo Punset entrevistaba a este investigador interesado por su ahora controvertido resultado en estudios sobre guarderías.
De acuerdo con los nuevos resultados independientemente de la calidad de las guarderías, los niños cuanto más temprano van a las mismas tantas más probabilidades de problemas de comportamiento tendrán después... hasta mediados de los noventa se proponía lo opuesto y en base a eso cambios importantes en la legislación educativa se han sucedido como la incorporación de los niños a la educación formal a partir de los tres años.
Los nuevos resultados se basan primeramente en estudios comparativos de niños desplazados a consecuencia de conflictos bélicos o catástrofes, el primero de los cuáles fue un estudio sobre los niños londinenses que habían sido trasladados al campo para evitar los bombardeos alemanes sobre Londres durante la Segunda Guerra Mundial: Haciendo un estudio en retrospectiva con supervivientes se observó una diferencia significativa entre los que se habían quedado en la ciudad con sus familias y los que se habían quedado bajo la tutela de familias de acogida en el campo. Posteriormente se hicieron más estudios ya sobre poblaciones más jóvenes que corroboraron la importancia del apego en las fases primeras de la infancia de cara a evitar problemas de comportamiento.
Algo parecido ocurrió con las excelencias de la leche materna: Durante la Segunda Guerra Mundial al estar los hombres en combate era necesaria la mano de obra femenina en las fábricas y entonces las investigaciones apuntaban a que era mejor la leche fabricada que la materna pues era más higiénica... después cuando volvieron todos los hombres la investigación denostó a la leche fabricada y se hizo apología de una "maternidad responsable", ya que, claro, había que volver a mandar a sus casas a las mujeres trabajadoras para que sus maridos ocuparan sus puestos.
Otro caso famoso y controvertido es la existencia del síndrome premenstrual; dependiendo de la composición de los equipos investigadores el síndrome es más o menos demostrable. Por ejemplo quienes ganaron el Nobel por su descubrimiento de la función de las prostaglandinas escasamente hicieron referencia a su papel en la menstruación pues era un equipo masculino, cosa contraria que en otros equipos mixtos.
En ese sentido las ciencias sociales siempre han estado imbuidas más que de verdades, de teorías, y mediatizadas por las presiones sociales o económicas...o tal vez no, tal vez sea que reflejan la evolución social que es dinámica y no estable como pudiera serlo una fórmula matemática o una reacción química.
Tampoco la economía se salva, pese a ser supuestamente basada en las matemáticas; hoy le dieron el Nobel de Economía a la primera mujer en esta especialidad; Elinor Ostrom cuyo trabajo ha desafiado la creencia  de que la propiedad pública es gestionada de manera pobre y debería ser regulada por las autoridades centrales o privatizada... parece ser que ahora no es así. Los mismos que pregonaban las excelencias de los giros a la Friedman (privatización, externalización o subrogación de servicios o propiedades públicas) ahora deben defender lo contrario, es decir, donde estaban antes y ya no pueden volver. 

De forma cíclica estas y otras cuestiones, como la disciplina y los valores en la educación de los niños, saltan a la actualidad informativa, más o menos cuando el péndulo empieza a oscilar hacia el otro lado y son síntomas de cambios mínimos, pero fundamentales.
Habrá que estar atentos y seguir aprendiendo... y sobrevivir a los cambios.