Wednesday, November 04, 2009

Estanflación

"Yo no soy un nuevo rico, soy un viejo pobre."
Michel Gérard Joseph Colucci, alias Coluche. Humorista francés.

Una nueva asignatura debiera impartirse; cultura financiera.
Recuerdo una anécdota cuando viajé a Austria a ver a un amigo; una de las mañanas al despertar e ir a desayunar lo vi frente a su entonces flamante portátil manejando una de esas para mí también entonces ignotas aplicaciones ofimáticas, una hoja de cálculo de Excel, en la que llevaba la contabilidad familiar; facturas, nóminas, ingresos, gastos... incluso hacía un seguimiento de unos productos financieros que había comprado.
Hacía hasta predicciones de gasto de cara a las próximas navidades. A mí eso me fascinaba pero para su familia era lo normal. Ahora pienso en estos tiempos de recesión lo bien que tener cultura financiera nos hubiera venido a más de uno. Tener la capacidad de saber manejar nuestras finanzas, y no sólo nuestro gasto, es una enseñanza siempre necesaria.
No gana más quien ahorra más, sino quien invierte mejor. Ver el potencial de las inversiones es siempre una ventaja; un pequeño gasto en un poco de material puede producir ganancias en cuanto a, por ejemplo, tiempo u oportunidades de carrera. Esto es el caso de la formación; incómoda porque impone gastos de tiempo y esfuerzo pero rentable a la larga, eso sí, si además tiene objeto.
Observo con preocupación la situación actual de España, y me estremezco de pensar en la estanflación como escenario para los próximos dos años. La estanflación no nos es algo desconocido; se trata de " la vida de antes". En Gomera por un efecto de la composición por edades en la población predominan los nacidos a mediados del siglo pasado. Cuando el abuelo se refiere a los tiempos de antes en realidad no está haciendo referencia sino a un periodo que no va más atrás de la década de los cuarenta.
Hubo un estancamiento generalizado propio de los periodos de posguerra alimentado además por el autarquismo geográfico y político. Era una situación en la que la economía simplemente crecía a muy bajo ritmo pero lo hacía en negativo, es decir, de forma lenta el empobrecimiento era cada vez mayor y lo que se hacía para atajar el lento crecimiento repercutía en las exiguas economías familiares, y a su vez ayudar a las familias no servía de nada pues el panorama en que vivían no cambiaba.
El círculo vicioso ya sabemos cómo se rompió... a la vez que muchas cosas en las islas y en otras regiones españolas lo hicieron también. Sin embargo no aprendimos y por eso siempre hemos sido enclenques en la base y prepotentes en la cima.