Saturday, September 02, 2006

Burundanga

Hay una escena en Hannibal, la segunda entrega del temible doctor Lecter en la que éste le aplica un severo, y quizás ejemplarizante, castigo a un cliente suyo... un sádico pedófilo:
Luego de emborracharle y de que este le proponga "juegos obscenos" a su querido doctor, el doctor Lecter lo lleva a una habitación fingiendo ceder a sus caprichos morbosos. Le acaricia la cara, una hermosa faz que oculta una maldad sádica con los niños de un orfanato que él subvenciona con sus donaciones a cambio de "favores"... y de pronto le sopla un polvo que esnifa.
Queda en ese momento en un estado de feliz idiotez y Lecter le ordena que tome un bisturí que ha traído, se arranque pedazos de la cara y se los tire a los perros que dormitan al calor del fuego de la chimenea.
Y lo hace. Lo hace en medio de una risa estúpida.. y sobrevive. Eso sí, desfigurado por su propia mano.
Así es cómo hizo su entrada la burundanga en el cine y en el imaginario colectivo... una sustancia mítica que anula la voluntad y suprime el recuerdo. Ideal para el engaño, nosotros, una especie tan adicta a eso, ¿verdad?.
Aparece en numerosas series policiacas y lo cierto es que no existe una sustancia como tal. En el primer post de este blog ,y que le da nombre, hablé de ella y explicaba porqué bauticé así a este blog... por ética profesional en su día no nombré el principio activo de estos bebedizos, la escopolamina, pero veo que ya se puede leer en cualquier referencia en internet.
La burundanga puede ser escopolamina, atropina... prácticamente cualquier hipnógeno y si es mezclado con alcohol, mejor.
No repetiré lo mismo del primer post pero de forma periódica la burundanga vuelve a la palestra informativa: Los delincuentes vuelven a la idea del uso de drogas con los movimientos masivos de gente, léase vacaciones, y entonces surgen de nuevo campañas informativas y consejos de precaución que conviene tener presentes.
Lo dicho, para más información, el primer post de este blog.