Thursday, January 04, 2007

El gomero de Argentina

En Youtube estoy suscrito a la búsqueda por tags; todos aquellos vídeos que en su descripción, palabras clave o título lleven la palabra "Gomera" aparecen en la lista en cuanto son catalogados.

A veces en esta lista se colaban vídeos argentinos sobre chistes de gomeros... sin embargo al escucharlos no era capaz de ubicar el contexto. Por suerte en estos tiempos que corren de "interculturalidad", aunque sólo sea en el intercambio de fluidos, hete aquí que la pareja de una de mis hermanas me explicó el contexto:
En Argentina llaman gomero al árbol del caucho, y es de caucho con lo que se hacían las ruedas de los coches. Allí aún pervive un antiguo oficio muy específico; el de gomero. El gomero es un mecánico que sólo te cambia las ruedas del coche... por algún motivo este oficio tiene digamos poco prestigo social y el estereotipo los pinta como simples y casi siempre vestidos con un mono sucio de grasa.
Desde luego no aluden al gentilicio de una pequeñita isla que muchos, tanto allá como acá, ni ubican en el mapa.
Esto me hizo recordar aquel estudio de nuestro, siempre vilipendiado pero apelado por todos los santos, CIS sobre el prestigio de las profesiones en España
o este otro . Lo cierto es que es un tema muy interesante, o al menos a mí me lo parece.


En muchas comedias del cine estadounidense el payaso de la comedia a menudo es un vendedor de coches usados; una de las peor reputadas profesiones en EEUU. Son escuerzos de sonrisa y verbo fácil siempre dispuestos a estafarte, legalmente, vendiéndote un trasto requemado como nuevo, dispuestos a darle marcha atrás al cuentakilómetros y repintar el óxido del chasis para engañarte.
Aquí en España pues parece que somos más elaborados, o que el estudio alude a profesiones y no oficios, pero se repite una constante contradicción; valoramos más positivamente aquellas profesiones individuales que las que necesitan de un equipo, sin embargo potenciamos el equipo aún a sabiendas de que surge ese fenómeno tan curioso de la "vagancia social" a menudo.
Mientras pienso en todo eso yo trabajo, entre el placer y el deber, y a ver si hecho para adelante. En estos días de me ha vuelto la sangre al cuerpo y he retomado mis estudios a distancia de RRHH... a veces ni yo mismo me lo creo pero ahí voy.
Debe ser cierto eso de que nos movemos entre el deseo y la verdad... pero el gomero, recauchutado o no, parece ser que sigue siendo el blanco fácil de los chistes a este y al otro lado del Atlántico.