Tuesday, January 16, 2007

Energía




Sí hijos míos, hay vida después de Unelco, filial de Endesa en Canarias... lo que no sé es si la habrá después del desgobierno de Canarias.

¿Alguien recuerda que había antes de internet y las telecomunicaciones?, ¿antes de las .com, de las burbujas de internet, de Google, de Youtube... de tener el portátil más in del mercado o el politono más original y hortera ( en una década los recordaremos como los pantalones acampanados de principios del siglo XXI)?

Antes de todo eso fue la energía. Cuando la Bolsa era aburrida y enigmática, un páramo donde sólo cotizaban empresas de energía, banca, comercio, materias primas y poco más.

Sigue siendo un sector estratégico pero se ha vuelto discreto, más poderoso que antes si cabe, donde el "arriba y abajo" sigue siendo ley. Leo en Bajaenergys numerosos artículos sobre la OPA a Endesa... y una completa sarta de críticas fundamentadas a Unelco en numerosos blogs.

Hace poco más de un año nuestro presidente autonómico se lució en el discurso navideño con aquel propósito tan hermosamente memorable: "-... aspiro a la que los canarios sean ciudadanos felices". Y aquel otro aparentemente contundente propósito tras la catástrofe de la tormenta tropical Delta: "-...se debe acabar con el monopolio energético en Canarias". A día de hoy ninguna de las dos cosas ha sido posible conseguir.

Lo de la felicidad reconozco que es complicado, y es que el paraíso es distinto para cada cual, mísmamente que la felicidad. En cuanto a la energía, pues, hay que confesarlo, Canarias como otros "territorios periféricos" son negocios no estratégicos, aunque lo que de aquí se saque se invierta allende los mares en proyectos de dudosa ética y ecología. Canarias aquí yace debajo, al igual que su gobierno, de un gigante... o un pollito, como se dice por aquí a los corpulentos puntales o luchadores de lucha canaria. Un pollito que se va a batir con otro puntal por el derecho de pernada. Canarias mientras espera consciente de que nadie juzga a sus primeros amos hasta que no conoce a los segundos.

Mientras, yo aspiro también pero no a una tajada del negocio del vatio, sino a tener energía de adolescente y levantarme con energía por la mañana a ser feliz o no.