Tuesday, April 24, 2007

Los quintos

"Qué suerte vivir aquí", "Lo nuestro"... estos y otros lemas electorales fueron primero promoción publicitaria de una cerveza de malta que se producía en Canarias de mano de la Compañía Cervecera de Canarias (CCC)... no confundir con otras ces juntas de distintos matices. Jamás una letra que no pronunciamos ha dado tanto juego.
La susodicha compañía se quedó en eso, un lema, ya de Canarias sólo que está ahí y da empleo pero acabó siendo absorbida por una multinacional con sede en Sudáfrica en los tiempos de las .com y cuando los españolitos de pro empezamos a jugar con los warrants en Bolsa.
Cuando era estudiante de Psicología soñaba con que me aceptaran para hacer las prácticas en el departamento de Recursos Humanos de esa compañía. Su responsable por aquel entonces era una especie de ídolo que nuestras profesoras no dejaban de nombrar en clase como ejemplo de éxito a seguir. Para la mascota de la clase que era yo ese edén estaba vetado pero bueno, me arrumbaron al Cabildo de Tenerife... como decimos aquí; "el Cabildo proveerá en su infinita misericordia".
Yo no bebo pero en estos días sí he estado nostálgico como algunas veces nos sentimos en algún bar perdido en mitad de la nada. Hace unos días recuperé los dos cascos, no retornables, de esos botellines que consumían antaño los peones que cementaron la carretera que pasa cerca de mi "choso", o sea, casa... quizás sean mudos testimonios de cuando Vallehermoso, y la Gomera, tenían apenas de sangre. Los desenterró la última lluvia de este seco invierno.
Los llamaban Quintos pero no sé exactamente a qué se debía eso, bien a que su capacidad era un quinto de litro o bien a que las consumían los quintos, es decir, los mozos que iban al cuartel.
Recuerdo aquellas cuadrillas que trabajaban con la ilusión de ver su tarea hecha. Era una motivación que podía sentirse mientras me aupaban sobre el cemento fresco y me dejaban al otro lado para que corriera al colegio al que siempre llegaba tarde... aquello era un equipo pues había un motivo para algo.
No voy a ocultar que pienso firmemente que la Gomera necesita equipos y no héroes.
Lavé con amor esos vestigios de mi infancia y... los convertí en floreros. Después de todo ahora lo que se lleva es restaurar muebles viejos y darles un aire funcional y decorativo nuevo.
En fin, otro recuerdo para mi ya rebosante caja de zapatos en la que guardo mis tesoros de infancia.