Friday, June 20, 2008

Los cachorros de Pizca




La vida se abre paso aunque muchas veces de formas caóticas o no previstas. Sin embargo es algo siempre tan hermoso que merece un recuerdo.

A finales de primavera todo parece aumentar en intensidad; los colores, los sonidos, los olores, hasta la piel se eriza con el contacto con mayor facilidad. Es la época solar de mayor actividad vital, justo antes de que el ciclo llegue al estío, al verano.

Pizca tuvo sus cachorros de madrugada en un parto fácil. Tuvo cuatro pero sólo dos nacieron vivos. Desde que salieron a este mundo su madre viró hacia ellos y empezó a lamerlos para estimularlos y arrancar sus primeros gruñidos. Ciegos y desvalidos lo primero a lo que atinaron fue a la teta... en nuestra especie algunos no la sueltan ni queriendo si llegan a cogerla.

Ahora dos semanas de intensos mimos y cuidados y cuando abran los ojos su madre les enseñará su porción del mundo. Y luego a vagar por este como todos los afortunados que consiguen el regalo viciado de la madurez y quizás con suerte lleguen a otro verano en que perpetúen la vida.