Wednesday, September 08, 2010

Arcadia feliz

Es lícito soñar, es más, muy saludable. Se puede soñar con un mundo mejor, en este presente, el pasado o en el futuro. Lo que no es ni justo ni correcto es engañar sobre la realidad en base a un sueño.
Se llama el discurso de la Arcadia Feliz, consiste en argumentar que el pasado fue mejor o que los vicios de hoy día no existían en nuestro pasado. También cuando se dice que nuestro pasado fue en algún sentido glorioso o distinto y que la decadencia de hoy día es producto de factores externos, gente corrompida que vino después o calamidades varias. Prácticamente no hay región o pueblo que no tenga a gala referirse a sí mismos en un pasado en que de alguna forma eran mejores hasta que llegó un invasor, una nueva forma de ver las cosas o simplemente por alguna razón el sitio se abandonó.
En estos días de recesión el mito de Arcadia vende más que nunca, curiosamente el otro mito de sociedad feliz ubicado en el futuro, Utopía, no se ve por ningún lado. El otro día me revolví en la silla mientras me contaban que fueron a la presentación de un libro sobre violencia de género y uno de los ponentes argumentaba que eso antes no existía en la isla, ni en Canarias toda, que lo trajeron como "valor cultural" desde la península y que antes se respetaba mucho a la mujer.
Antes, en tiempos anteriores y posteriores a la Conquista, se respetaba el papel social de la mujer pero no a la mujer lo que es un matiz importante. El maltrato no es la torta, eso es lo que se ve al final, el maltrato es subrogar tu identidad, no dejarte crecer ni ser parte de nada, es también enseñarte a perpetuar ese modelo convirtiéndote a veces en una loba para tus propios cachorros... esas posiciones vengativas que sólo consiguen equipararte a lo que dices detestar.
La historia es desagradecida siempre con la privacidad; sólo perdura lo público. Hubieron mujeres reinas, guerreras, matriarcas... pero no por ser mujeres tuvieron oportunidad de hacer algo distinto desde esos puestos.
El primer paso para que un problema se enquiste es negarlo, y luego justificarlo. El pasado es una oportunidad para aprender y seguir creciendo en el presente, no la justificación para no hacer nada porque en esencia hacer creer que el pasado fue mejor es transmitir el mensaje de que no hay futuro.