Sunday, October 30, 2011

Pardela

Este fin de semana un pollo de pardela (Calonectris diomedea) se metió en casa.
Aunque es un ave frecuente en otras latitudes y sus mayores colonias se encuentran en las Islas Salvajes, a estas aves se las considera el emblema de las aves marinas en Canarias. Además desde un punto de vista ecológico también se las considera "marcadores ambientales", es decir, delatan el estado de salud de un ecosistema; cuantas menos hay más degradada está una determinada área marina que les sea habitual.
Entre los meses de octubre y noviembre los pollos, que han permanecido todo el verano acumulando peso y grasa para el largo viaje que será su vida, emprenden sus primeros aleteos. No se conoce muy bien su sistema de orientación pero sí parece que las estrellas y la luna forman parte del mismo y por eso la iluminación artificial las confunde pasando que en vez de internarse mar adentro se meten hacia tierra donde ya no hay corrientes de aire que las sustenten en vuelo y caen al suelo desorientadas.
Unido a predadores como ratas y gatos, se da la circunstancia que estas aves son comestibles y antaño se hacían batidas para cazarlas en sus colonias. Hoy día están protegidas en Canarias habiendo campañas de concienciación para prevenir su extinción de las islas y algunas iniciativas como el apagado de luces públicas en núcleos urbanos... de todas formas, eso, son iniciativas propias de cada isla.
Si uno se encuentra uno de estos pollos lo correcto es meterlo en una caja de cartón con agujeros para que pueda respirar y entregarlo a las autoridades que en cada isla las derivarán a centros o especialistas de referencia. No se les debe dar de comer ni de beber ya que la grasa que tienen las mantendrá y no se debe alterar su dieta ni tampoco echarlas a volar sin más pues pueden tener lesiones internas o bien no encontrar el camino al mar por agotamiento. Es cierto que tienen un pico afilado por lo que la forma de agarrarlas es inmovilizar las alas con firmeza desde atrás o cogerlas con guantes gruesos.
Por último no es cierto que "empapelen" a uno por entregar un ejemplar que se encuentre.