Thursday, April 21, 2011

Tigresas

El decálogo de la educación perfecta incluye:
1. No invitar a amigos a casa ni ir a sus casas a jugar


2. No dormir fuera de casa


3. No ver la televisión ni jugar con los videojuegos


4. No permitir a los hijos elegir las actividades extra-escolares que quieran practicar


5. No permitir que consigan una nota más baja del sobresaliente


6. No dejarles participar en juegos colectivos durante horas con otros niños


7. No permitirles participar en una obra de teatro del colegio


8. No tolerar sus protestas por no estar en una obra de teatro del colegio


9. No dejarles tocar otro instrumento que no sean el violín o el piano


10. Incitarles a ser el número uno en todas las asignaturas, excepto en teatro y gimnasia
Tomado de artículo en ABC (13/11/2010)
 Amy Chua es una profesora de Derecho en la elitista Universidad de Yale pero no ha sido por tan sugerente presentación el que la conozcamos por estos lares sino porque escribió un ensayo titulado: "¿Por qué las madres chinas son superiores?" publicado en The Wall Street Journal (aquí entre nos algo así como el periódico para ricos de EEUU).
Apelar al instinto maternal, al papel biológico que a todos en menor o mayor medida nos toca de reproducirnos, siempre consigue concitar intereses y polémicas inusitadas. En honor a la verdad lo cierto es que la señora Chua primero, escribió un libro que trataba sobre el desajuste que supuso el comercio y la exportación cultural para los países subdesarrollados desde una perspectiva histórica... claro, un tema tan sesudo pues como que no caló hondo en el imaginario colectivo, y segundo; la señora Chua tiene ascendencia china pero es estadounidense de nacimiento.
Sobre su muy polémico método para criar a los hijos ya se ha escrito bastante, aunque no todo, todos sabemos o intuímos a qué lleva el mimo excesivo a los hijos, pero el exceso de disciplina que propone la señora Chua al no sernos familiar no nos permite tener perspectiva del mismo: Los niños educados en un ambiente de marcada exigencia ( no es lo mismo que disciplina) corren el riesgo de mayores de ser emocionalmente incompetentes en el sentido de ser altamente influenciables y por otro lado por sintetizarlo de una forma gráfica, ser unos "cabeza-cuadrada" en el sentido de carecer de creatividad y "chispa" para la vida. Tal vez para el imaginario colectivo español un caso extremo de esta clase de educación sea el de Hildegart Rodríguez Carballeira.
Paradójicamente en la vida real las tigresas son madres muy afectuosas con sus cachorros ya que no en vano son una inversión vital muy importante porque tienen una muy baja natalidad como especie y una alta mortalidad en su medio natural... en realidad la madre Tigre humana aquí lo es con los demás, no con sus vástagos; sólo ella puede ser "buena" con su hijo, los demás si no quieren tener problemas, deben ser exigentes con él.
De echo es cierto que el estilo de crianza chino tiende a ser más "exigente" pero en el caso particular estadounidense esta exigencia se acentúa aún más pues los padres asumen por asunción del estereotipo que sus hijos siempre serán considerados "distintos" o "extranjeros", de forma que quieren curarlos en salud del desprecio que piensan sufrirán sus hijos. Y esto es porque históricamente las primeras oleadas de emigración china a EEUU, todavía en tiempos imperiales, no fueron bien recibidas y en el mejor de los casos sólo conseguían los trabajos más duros en las por entonces remotas zonas del oeste construyendo el ferrocarril como retratan por ejemplo alguans series  bien conocidas como Kung fu.
Esta idea en el contexto estadounidense entronca con una muy larga historia de estereotipos raciales que han arrastrado las sucesivas corrientes migratorias de diversas procedencias asiáticas. Desde los Nisei japoneses a la dura experiencia coreana en la que se han dado casos de inversiones en la pirámide familiar; los hijos se convierten en cabeza de familia, y sus padres en sus empleados o dependientes de ellos, y es por la presión lingüística; los padres son ya demasiado viejos para poder aprender el inglés, o les cuesta mucho más, de forma que los hijos pronto sí pueden comunicarse con el nuevo entorno mientras que el círculo social de los padres se cierra sobre ellos mismos.
Mas ahora hay un matiz nuevo;  ahora China es la ganadora pero sigue siendo una gran desconocida, y como competidora potencial asusta a la sociedad estadounidense, no sólo por el aspecto comercial y económico sino además porque en ese intercambio también se produzcan transferencias culturales que causen gran resistencia como ha sido este caso, el de los estilos de crianza. Sin duda en el futuro va a ser un tema de controvertido debate.
Por lo pronto aquí en España, y allá en EEUU, algunas consignas del decálogo no se entienden muy bien: La fijación de la señora Chua por el piano y el violín en exclusiva tienen que ver con una influencia colonial británica en China. En el apogeo de la misma los mejores colegios británicos para chinos, formaban y exigían perfección en estos instrumentos concretos porque esa era la moda musical de la época. La prohibición expresa al teatro es porque se considera una actividad propia de afeminados... en China pasaba como hace años en España; tener un hijo artista era una poca suerte. El teatro tradicional chino sólo podía ser interpretado por hombres en todos sus papeles, y se corría el riesgo de "meterse" demasiado bien en el papel de concubina por ejemplo como en la deliciosa película Adiós a mi concubina 
En fin, les dejo con la señora Chua que explica ella misma su historia y tan singulares consejos: