Ceniza, variación y olvido

La historia de la extinción de incendios forestales es fascinante. Nos acompañan desde el principio de nuestra historia y, probablemente, nos sobrevivirán. Siguen siendo indómitos y el mejor símil para explicar qué significa el adjetivo matemático "exponencial". Poca innovación ha habido en cuanto a qué apaga un fuego, el agua, todo lo más a añadirle un producto similar a los detergentes, es decir, aquellos compuestos que tienen la propiedad de reducir la tensión superficial de todo líquido y, por tanto, hacer que "moje" más, que se pegue a la superficie inflamada y evite la combinación del comburente con el oxígeno antes que el calor la evapore. Pero todos los que cocinamos y nos hemos quemado ya sabemos cómo es esto; las quemaduras siguen doliendo porque sigue "ardiendo por debajo". Los fuegos forestales son así en el sentido que arrastran consecuencias que perduran después de que los focos (de las cámaras y del fuego) se apagan. En periodismo se sabe có...